Me he nombrado en la receta porque creo que han pasado los años suficientes como para creer que he realizado el número de modificaciones suficientes sobre la receta original (familiar por más señas) como para considerarla propia.
Además, lo de abuela es obligado ya que son mis nietos los que más aplauden y devoran cuantas croquetas sea capaz de cocinar. Es para ellos pues, y con suerte alguno y alguna será capaz dentro de mucho tiempo de tener la satisfacción que yo tengo cuando los veo comerlas y decir “Qué ricas abuela, esta vez te han salido mejor que nunca!”.
Ingredientes:
- Un vaso de leche
- Dos cucharadas soperas de harina,
- La carne del cocido muy picada,
- Una pastilla de caldo de pollo,
- Un pellizco de nuez moscada rallada
- Una cebolla pequeña picada
- Y para empanar, un huevo y pan rallado
- Abundante aceite de oliva para freírlas
- Y una cucharada de mantequilla
Preparación:
En una cacerola con el aceite y la mantequilla se refríe la cebolla. Cuando esté transparente se añade la haina y se rehoga un minuto.
Se le va añadiendo la leche fria poco a poco sin dejar de mover, porque tiene que quedar una masa blanda (una bechamel) a la que añadiremos la carne, la pastilla de caldo y la nuez moscada rallada.
Con el fuego bajo y sin dejar de mover la cocinamos unos veinte minutos. Ojo que es uno de los secretos pues si no, quedará el sabor de la harina cruda. Apartamos y dejamos enfriar por completo.
Para hacer las croquetas , con dos cucharas cogemos porciones de masa y la ponemos en el huevo batido y luego en el pan rallado ( no pasarlas por harina).
Se frien en abundante aceite bien caliente.
Truco: He visto por ahí alguna manera alternativa de hacer la porción de croqueta antes de empanar y es utilizar una manga pastelera con la boca ancha para hacer un cordón de masa que posteriormente se troceará…no lo he probado pero parece sencillo. Como alternativa a la manga se puede utilizar una bolsa de plástico con una de las esquinas cortadas.
Uno más: para freirlas mejor y que no se revienten, se congelan.
Buen provecho.




Por último, un consejo para la barbacoa: el montaje del pincho debe realizarse ensartando por el eje mayor del trozo de carne y pegando bien los trozos unos con otros, con eso conseguiremos que los trozos no rueden al moverlos en la barbacoa.

islotes de merengue flotando en un mar amarillo pálido… y ellos que miraban la fuente con los ojos abiertos como platos y se relamían… la devoraban con los ojos… y no había terminado de servirles una ración cuando ya pedían repetir. Nunca se han cansado de comerla, lo cual no deja de ser una gran satisfacción para mí.
Con esta tarta, se han celebrado todos los cumpleaños tanto de mis hijos como de mis nietos.
Se necesitan dos perdices, una loncha de tocino de jamón, varios ajos, una rebanada de pan, canela (una ramita), pimentón, perejil y piñones Se fríen dos dientes de ajos y la rebanadita de pan; una vez que están dorados se apartan. En este aceite se confitan el resto de los ajos picaditos, tocino y perejil.