Eesta receta es de origen hebreo, y aunque suene algo raro, se come como postre. Seguro que ese agradable sabor que deja en la boca tiene que ver con ello.
Elegir unas buenas alcachofas, prietas y grandes, y ponerlas al fuego una cacerola con bastante agua, sal abundante y dos limones cortados a trozos. Procura que las alcachofas que estén bien apretadas.
Se cuecen veinte minutos ó hasta que estén tiernas. Se dejan enfriar y se comen deshojándola y mordiendo la base de las hojas. Cuanto más nos acerquemos alcorazón, más habrá que comer, pero os aseguro que por la noche frente a la tele o a un buen libro sustituyen a las pipas.
Buen provecho!.
He cocinado las alcachofas, y de verdad que me encantan, es un sabor distinto, elegante diría yo.
Un beso muy fuerte. Mi mail es lalinea_madrid@msn.com