He aquí una receta que por simple y clásica no deja de gustar a todo el que la prueba. Cuento por decenas las veces que he proporcionado esta receta y hoy, dado que han confluido el plato, la cámara de fotos y las ganas, pongo a vuestra disposición.
Ingredientes:
- Un pollo troceado pequeño
- Una cabeza de ajos
- Aceite de oliva virgen
- El zumo de un limon
Preparación:
El pollo se aliña con sal, un poco de pimienta y los ajos (sin pelar y dándoles un corte), dejándo el adobo en maceracion algunas horas. Pasado ese tiempo se fríe en bastante aceite por tandas hasta que este bien dorado (crocante, como gusta decir ahora).
Se retira el aceite y se deja tan sólo un poco para hacerle la salsita,se exprime el limon (si son pequeños ponemos ) y lo añadimos a la sartén y un poco de agua para que se desprenda lo pegado en el fondo; dejamos hervir hasta que se quede en el aceite y lo vertimos sobre el pollo, dándole unas vueltas para que coja bien el sabor.
(Una variante para esta receta es al whisky: se repite todo el procedimiento pero en la preparación de la salsa incluímos un generoso chorreón de whisky (o brandy) y media pastilla de caldo de carne o pollo antes de añadir el zumo de limón. El resultado también es espectacular.)
PS: (Bueno Inma, ahí la llevas por fin. Ya me contarás si les sigue gustando tanto a tus hijos Juan y Alejandro.)